
REFLEXIONEMOS, AHORA ESTOY SOLO*
Por Laureano Márquez
Primero dijo:
'no atiendas a lo que digo sino a
lo que hago' y yo me lo
creí porque siempre pensé que los políticos son sólo unos habladores
de pistoladas y no representaban mayor peligro; ellos a
lo suyo y yo a lo mío.
Luego sacaron a
Sofía Imber
del museo, pero como a mí los museos me ladillan, no me importó.
Más tarde, masacraron y torturaron, pero pensé que eran
exageraciones de
Patricia Poleo y de Ibéyise.
Después
botaron a 18 mil trabajadores de
Pdvsa, pero me dije: 'es
que también la vaina en Pdvsa era insostenible' y me callé.
Luego vino la masacre de
Plaza Altamira,
pero como yo nunca estuve por allí, lo dejé de ese tamaño.
Cuando vi que Vargas no se recuperaría jamás, decidí no preocuparme
y vacacionar en Margarita, porque al fin y al cabo yo no tenía
familia en Vargas.
Se llevaron presos a los generales
Usón, Poggioli y Alfonzo,
pero francamente, a mí nunca me gustaron los militares.
Comenzaron a
acorralar a los periodistas,
pero bueno, ése es el oficio que ellos escogieron y tiene sus
riesgos.
Cada vez que golpeaban a los pocos
que se atrevían a salir a marchar, como el día que una señora perdió
un ojo, me dije: 'ya los
tiempos de marchar pasaron, ¿qué hace una señora de esa edad
metiéndose en vainas?'
Hicieron preso, arbitrariamente, a
Carlos Ortega, pero como
él es adeco y yo siempre les he tenido arrechera, no me preocupé;
ellos son muy culpables de lo que está pasando.
Asesinaron a una señora en
Altamira el día del revocatorio,
qué mala suerte tuvo.
Cuando oí lo de la reforma de la
educación, pensé que, en
última instancia, puedo mandar a los niños a estudiar a los Estados
Unidos, porque un poco de inglés no les viene mal.
Encerraron a Capriles Radonski
y me dije 'ése es un asunto de
Primero Justicia'.
Persiguieron, con la lista de Tascón,
a los empleados públicos que firmaron para solicitar el revocatorio,
pero, gracias a Dios, yo no trabajo para el gobierno.
Luego vino lo de
Polar y Heinz,
pero ésa es gente de plata; ellos sabrán cómo defenderse.
Dictaron auto de detención a los
directivos de Súmate; la
verdad es que me caen bien, pero como yo no era de Súmate...
De los presos de Táchira no dije nada,
aunque sabía que era una injusticia, porque, en todo lo que tiene
que ver con el 11 de abril, es mejor no meterse.
Masacraron a unos estudiantes en el
barrio Kennedy
y no protesté porque eran pobres;
entre los pobres siempre pasan esas cosas.
Chantajearon con las imputaciones,
pero yo nunca estuve en esa lista.
Después vino lo de la toma de la
hacienda La Marqueseña,
pero en ese momento yo tenía unos negocios buenísimos con el
gobierno; mi corazón es escuálido, pero mi bolsillo es chavista y
hay que
tratar de sacarles algo de dinero porque si no lo van a dilapidar
todo.
Abrieron procedimientos en contra de
algunos canales, pero yo
no soy dueño de medios y en ese momento andaba en otra cosa.
Ahora me llevan a mí,
pero ya es demasiado tarde. Ahora
estoy solo.
Laureano Márquez
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